No es país para científicos

Hubo un tiempo en el que las actividades de la Fundación Ciudad de la Energía tenían relevancia académica y repercusión internacional. Cabe recordar reuniones de la Agencia Internacional de la Energía, de especialistas en captura y almacenamiento de carbono, de recuperación ambiental de suelos, de derecho minero,… También podríamos citar los pequeños pero interesantes eventos que organizaba el Observatorio del Noroeste sobre temas territoriales. Así, tuvimos la ocasión de conocer a técnicos y científicos de áreas tan diversas como física, química, ecología, derecho o economía, hablando de energía, desarrollo económico, recuperación ambiental, tecnología, etc. Ahora que la Fundación ha muerto y las únicas actividades las monta el Museo, ha quedado en las manos de sus gestores mantener el nivel, y parece que la tarea está siendo excesiva. Tal vez los recortes económicos y humanos habidos han terminado por hacerse sentir…

Lo cierto es que una actividad veraniega del Museo, el taller “la ciencia en la cocina” ha creado una considerable polvareda en el mundillo científico y de divulgación de la ciencia. En estos temas, parece que el Museo ha pasado de ser un referente a ser cuestionable por su rigor científico. Lo cierto es que todo se ha destapado porque la autora de un blog de divulgación científica asistió a uno de estos talleres, y las opiniones sobre su experiencia las dejo en sus palabras.

El incidente es bochornoso para un museo de la ciencia, como se supone que es el caso, y basta una sola queja en este sentido para que se revise el contenido y finalidad de la actividad, y se suspenda si es el caso (que es lo que al final ha terminado pasando). Se agradece la nota del director sobre el tema, por cierto. En todo caso, ha sido interesante seguir la serie de comentarios que el blog ha recogido.

Las intenciones cuentan poco en un blog. Uno tiene sus opiniones y las expresa. Por lo general, se hace sin mayores pretensiones, dado que no suele ser normal tener mucha difusión, en especial en estos temas. No sé si ese es el espíritu de Ángela, la bloguera que redactó el post de la discordia, pero voy a suponer que sí.

Con respecto a su entrada, en ningún caso se hace una crítica global a nadie, sólo comentarios sobre aspectos concretos de libros que estaban al alcance de los asistentes, comentarios pertinentes sobre una cuestión espinosa desde un punto de vista científico como es el uso de OMG. Y lo mejor es que no se cita a ningún escritor ni se da una sola referencia bibliográfica (yo las he estado buscando y no ha habido forma). Pues bien, han salido dos grupos críticos curiosos.

El primero es el de los “aludidos”, hablando en unos términos teológicos en los que los que estamos en otro plano mental no somos capaces de manejarnos. Obviamente, el blog está en su derecho de mantener la opinión que considere, y lo hace desde una perspectiva científica. Otra cosa es que también se puede discrepar de ésta (como es mi caso) desde esa misma posición. El que quiera filosofía oriental, que se vaya a una pagoda. Considerar acientíficas unas manifestaciones no quiere decir que se esté apoyando a ciertas empresas, ni que se coarte la libertad de expresión de nadie. Se trata de separar lo que sigue procedimientos científicos de lo que no, y es evidente que la filosofía oriental o la alquimia no pueden considerarse ciencia. Por otra parte, no todos los científicos están vendidos al capitalismo internacional, ni persiguen el enriquecimiento sin tregua de las grandes empresas a costa de los desfavorecidos. Apostaría a que la mayoría centra sus esfuerzos en el bien colectivo mucho más que muchos pseudocientíficos.

El segundo grupo es el de los defensores del taller no por su contenido, sino porque se lo pasaron bien y les pareció útil. No es cuestionable la necesidad de que las propuestas de actividad hayan de ser amenas, es una forma de que todos podamos ampliar nuestro conocimiento y nos lo pasemos bien. Pero seamos serios, si estamos en un centro difusor de la ciencia, lo primero es que la actividad sea rigurosa. Y si hay una sombra de duda, es sensato interrumpirla. Que se haya pedido la dimisión del director del Museo por suspender la actividad, cuando había dudas de su rigor, deja claro que este no es país para científicos.

Anuncios

7 pensamientos en “No es país para científicos

  1. Evidentemente, la dimisión hay que pedirla por su el tremendo error de realizarla, aunque fuera una sola vez. Un museo que se define como “cientifico” y presenta errores de esa importancia deja en clara evidencia la capacidad del Director a la hora de discernir, bien sobre las actividades a realizar o bien sobre sus “asesores”.

    • El error es gordo, pero queda en la organización interna del museo discriminar cual es la razón del mismo. De entrada diré que sólo se pueden cometer errores si se hacen cosas, así que en ningún caso debería tomarse este incidente como excusa para limitar la agenda de actividades del museo. Luego habría que saber dónde está el origen del problema. Programar y contratar una actividad a un tercero no exige mucho. Otra cosa es controlar el contenido (mucho más laborioso), y por último evaluar si ese contenido es el adecuado para la finalidades de la institución. ¿Hay personal suficiente para analizar los contenidos de todas las actividades? Si lo hay, ¿está ese personal cualificado para esa tarea? ¿tiene la experiencia suficiente? ¿hay una estrategia de comunicación y divulgación bien definida que permita discriminar con eficacia lo que vale la pena de lo que no?
      No estaría del todo mal que la dirección del Museo tomara nota y publicara unas orientaciones generales de su política de actividades, como respuesta constructiva a este incidente.

  2. Sorprende que no se quiera analizar el problema de fondo y solo se valore la “valentia” de Ángela en denunciar “timos” científicos. Cuando lo que se desprende de la lectura sosegada del post de Ángela, es que en realidad a Angela lo que le molesto de Ana Rosa Cazon, es que hiciera comentarios contrarios a los alimentos trangénicos, y algo que en ciencia se denominaría “discrepar” o cuestionar una determinada vía de investigación, a los oídos de Ángela y en los textos de su blog, se convierten en postulados “esotéricos” y tan carentes de rigor científico, que Ana Rosa Cazón -con carrera universitaria y posiblemente tan defensora de la Ciencia como Ángela-, es desacreditada y “linchada” públicamente, y ademas reprendida o castigada profesionalmente, al prohibirsele realizar el taller programado. Y todo ello sin juicio previo y sin derecho a defenderse. Una vez generado el agravio, puede considerarse una falta de ética grave, que Angola no le dedique ni una linea al comentario explicativo que Ana escribió en el blog de Ángela, en respuesta a unas acusaciones, que según Ana estaban totalmente descontextualizadas.
    Respecto a mi, como autor de uno de los libros que Ángela pide literalmente que sean “expulsados de los Museos de la Ciencia”, el cual lleva como titulo “Del huerto a la despensa”, y describe (de forma rigurosa y científica) los diversos métodos de conservación de alimentos. Si, del libro aparece su portada en una de las fotografías insertadas en el post del blog de Angela sobre timos científicos. En mis comentarios a su post le pregunto si ha leído el libro o en que se basa para pedir que sea retirado de los Museos de la Ciencia.
    Aunque supongo que la opinión de Angela sobre que mi libro es de carácter “esotérico” quizás se deba a su interpretación del enunciado de la gráfica que aparece en el post, fotografiada del interior de dicho libro con encabezado “Las plantas en sintonia con las energías cosmicas” y en donde se muestra con claridad meridiana los recorridos de la órbita solar a lo largo de las 4 estaciones del año y a lo largo del día. Indicando la importancia para la fotosíntesis y la absorción de nutrientes por parte de las plantas, que ejercen las radiaciones solares en diferentes momentos del día y del año. ¿Quizás sea demasiado esotérico indicar en un libro que las radiaciones solares son radiaciones cósmicas?. ¿Quizás el sol ya no forme parte del cosmos y he cometido un grave error científico? Incluso cuando en el libro abordo el tema de las influencias de la luna en el desarrollo de las plantas, explico que en gran parte se deben a que la luna refleja por la noche sobre las plantas “radiación solar” y los criptocromos (proteínas asociadas a la percepción cromática) de las hojas, activan o inhiben determinados procesos biológicos, reguladores de los ciclos circadianos y muy a tener en cuenta tanto en los momentos de siembra como en las cosechas.

    Si tu fueras Ana Rosa Cazón y hubieses sufrido el Bullying que le ha ejercido Ángela mediante su blog y otros “contactos”. ¿que pensarías u opinarías al respecto?

    Si tu fueras autor de un libro que ha sido escrito y revisado con rigor y alguien estuviera pidiendo que sea retirado de los Museos de la Ciencia, ¿Como lo vivirías?

    ¿Te parece eticamente correcto y digno de ser aplaudido?

    • El planteamiento de este blog no es valorar quien tiene razón (¿Ana Rosa, Ángela?), sino reflexionar sobre lo que no debe suceder en un museo de ciencias. No estuve en el taller, no soy especialista en estas cuestiones, pero no es razonable discutir sobre lo que es o no científico en un centro dedicado a divulgar lo que es ciencia sin lugar a dudas. Esto es complicado porque exige esfuerzo y personal competente, que es mi reivindicación dicho sea de paso, pero el debate no se debe abandonar aunque el lugar para celebrarlo no sea el elegido. Igual que no seria adecuada una exposición de jóvenes debutantes en el Museo del Prado, simplemente no procede esta clase de discusiones en lo que quiere ser un museo de ciencia.
      por último, las opiniones de este blog, como el de cualquier otro, se discuten y no buscan acosar a nadie. Es opinión, es crítica, y hay que saber encajarla. Ni aquí ni en el blog de Ángela se habrá detectado mal tono ni persecución, aunque ninguno esconde sus ideas. Y a mi tampoco me gustan los transgénicos.

  3. Ya en el primer párrafo hay algo que me sorprende e indigna cada vez más:
    “física, química, ecología, derecho o economía,” todas esas ciencias, que lo son, que se cursan en estudios de Grado, ¡excepto la ecología que es una parte de la biología!

    Cada vez más se sinonimiza ecología con biología, y como bien sabemos una parte no es igual al todo. La biología en España se tiene dos ramas: Fundamental y Ambiental; básicamente la rama fundamental se compone de genética, microbiología y bioquímica, mientras que la rama ambiental se compone de: botánica, ecología y zoología.

    Usar ecología es científicamente equívoco e inadecuado en un blog que reclama la Ciencia en este país (me atrevo a decir país de sordos en este aspecto) y de la misma forma que no se ha hablado de toda la física en CIUDEN pero se utiliza Física, el hecho de que se haya hablado de ecología no justifica que se haya de obviar Biología.

    • Para empezar, debo reconocer que la observación es pertinente, si bien me parece un tanto excesiva. Se trataba de hacer una enumeración de disciplinas científicas en las que se han desarrollado actividades, con independencia de su amplitud. A los fines de este blog, hubiera servido también decir “termodinámica, bioquímica, ecología, derecho administrativo o microeconomía”. Podría haber precisado más incluso, pero… ¿tiene sentido?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s